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14 may. 2013

PADRES SOBREPROTECTORES: HIJOS TIRANOS.Los peligros de la sobreprotección familiar en el desarrollo de habilidades para la vida.


Cada día es un desafío para la familia, las noticias nos revelan que las cosas han cambiado mucho, y la realidad carga desde muy temprana edad al niño con distintas situaciones en las que el riesgo es el pan de cada día. Ser padres en esta época donde el cuidado a los pequeños se hace tan esencial, se acentúa la tendencia de ser sobreprotectores.
Sobreproteger no es lo mismo que mimar. Mimar es dar cariño y toneladas de demostraciones de amor y eso nunca es malo. La sobreprotección se suele definir como proteger o cuidar en exceso a los hijos y puede mantenerse desde los primeros meses de vida, hasta el resto de la misma. Los niños sobreprotegidos no asumen responsabilidades ni desarrollan sus capacidades porque no les dejan los mismos padres. Sin embargo, deben observarse concretamente qué acciones se deben a la sobreprotección y cuáles podrían considerarse normales. Una las principales características de los padres sobreprotectores es que confunden la forma de expresar el amor; es decir, se demuestra el  cariño al facilitarles a los hijos sus tareas, evitando así que se esfuercen por conseguir algo que necesitan. También ocurre cuando les evitan cualquier situación desagradable o les resuelven los conflictos o al pensar que nos da una razón de ser, nos hace sentir importantes y tenemos el control de toda la situación.
Si analizamos que es la sobreprotección en términos prácticos, es poner un límite o colocar un obstáculo en el desarrollo de nuestro ser querido, lo que genera una actitud dependiente. Hay una regla en el aprendizaje que es importante meditar en este caso, la falta de práctica está relacionada directamente a la falta de adquisición de la habilidad, más aún, la falta de práctica lo que hace realmente es que no haya la ocasión de generar conductas nuevas que lleven a la persona a acumular logro y esta falta de éxito, es la piedra angular de muchos trastornos de conducta. Cuando sobreprotegemos dañamos la gran oportunidad de exponer a nuestro hijo a oportunidades de practicar habilidades ya adquiridas o a generar conductas novedosas para probarlas y ver si son efectivas para manejar un problema. Aunque lo hacen para evitar que el niño o niña lo pase mal, también le están impidiendo que aprenda a afrontar lo que teme, a tolerar la frustración, a ser responsable de sus errores y de su mal comportamiento, o hacer cosas por sí mismos.
¿Cuáles serán las consecuencias negativas de la sobreprotección? Muchos de estos niños pueden crecer pensando que los demás están ahí para servirles, se vuelven irritables y agresivos si no obtienen lo que quieren en el mismo momento, no son capaces de reconocer sus errores, son más inmaduros, tienen problemas para relacionarse con los demás y se sentirán con frecuencia insatisfechos, descontentos, irritables y aburridos. No han aprendido a ser responsables de su propio bienestar, sus emociones y sus actos, porque siempre ha habido alguien ahí para hacerles sentir bien, solucionarles sus problemas y darles lo que pidan. Pueden sentirse inseguros cuando no tienen a sus padres cerca, porque se han vuelto dependientes de ellos.
Cuando los niños se sienten frustrados, temen hacer algo, están aburridos o experimentan alguna emoción negativa, van aprendiendo por sí mismos a afrontar estas situaciones. Y esto les ayuda a madurar, a ser autosuficientes, a regular sus propias emociones y a no depender de los demás para sentirse bien. La sobreprotección les impide aprender todo esto. Por supuesto, los padres deben estar ahí para protegerlos cuando sea necesario, pero no es lo mismo proteger o cuidar de los hijos que sobreprotegerlos. La sobreprotección, sobre todo cuando va acompañada de poco afecto por parte de los padres, puede estar asociada, en los adultos, a problemas de ansiedad, depresión y obsesiones.
Hay unas cuantas cosas que puedes tener en cuenta para evitar proteger a tus hijos de un modo que sea excesivo y perjudicial para ellos: La principal es  que “no estés demasiado pendiente de lo que hace tu hijo para salir corriendo en su ayuda”. Deja que sea él o ella quien te pida ayuda cuando la necesite y evalúa si de verdad necesita ayuda o si es algo que puede hacer por sí mismo aunque sea frustrante o molesto. Enseñarle a tu hijo o hija cómo debe actuar en caso de encontrarse en una situación de peligro, es preferible a tratar de impedir que haga muchas actividades porque temes que le pase algo malo. Si te dice, por ejemplo, que quiere ir a una piscinada organizada por su colegio, infórmate todo lo posible de dicha actividad y no le prohíbas ir a no ser que tengas motivos reales. No se lo impidas solo por tus miedos. Si tiene miedo de hacer algo, ten en cuenta que el miedo puede deberse tan solo a que no sabe cómo se hace. Por ejemplo, algunos miedos sociales pueden deberse a qué no sabe cómo actuar o qué decir en una determinada situación. En este caso, explícale exactamente lo que tiene que hacer o decir y deja que lo haga luego por sí mismo. Así le estarás enseñando en vez de sobreprotegerle.
Ten siempre presente que tu hijo necesita afrontar sus errores, asumir sus responsabilidades y lograr por sus propios métodos, para que pueda desarrollar las habilidades que le permitirán ser un adulto emocionalmente sano y productivo, por lo que un padre o una madre que desea el éxito y la felicidad para sus hijos en la edad adulta evitara a toda costa sobreprotegerlo. Pero esta educación debe empezar desde pequeño. Recuerda que somos lo que somos por el aprendizaje obtenido de la experiencia, así ¡Se aprende con mucha mas facilidad!.

1 comentario:

Elisa Peña dijo...

Muy interesante entrada. Me gustaría entender por qué los padres sienten la necesidad de sobreproteger a sus hijos, ¿es también por una cuestión de trauma que los padres sufrieron en su infancia?
Gracias