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29 may. 2012

Tengo un estudiante con Hiperactividad:¿Cómo mejorar la conducta dentro del ambiente escolar?


¡La integración escolar  es un hecho! Según los nuevos lineamientos educativos, debe facilitarse el proceso de integración escolar de todos los niños con necesidades educativas especiales, incluyendo al escolar que tenga Déficit de atención e Hiperactividad.  Tener un escolar con TDAH exige al docente cualidades que van desde un alto compromiso, estabilidad emocional, capacidad de organización y dirección, sensibilidad humana, y habilidades para hacer adecuaciones al método educativo y de evaluación. Si queremos que la presencia de este escolar, no sea un motivo de tensión emocional, y aprovechamos la oportunidad de aprender de la experiencia evitando significativos errores, debemos tener pendiente  ciertas estrategias para controlar las conductas problemáticas dentro del ambiente escolar.

Los informes y recomendaciones del escolar, deben estar al alcance de la docente de aula, quien es la que día a día comparte con el escolar, por lo que debe destinarse una copia legible a la misma.

Los tratamientos psicopedagógicos son los métodos más adecuados para ayudar a los niños hiperactivos a mejorar su adaptación al mundo en el que viven.

Los tratamientos psicopedagógicos se llaman así porque consisten en  procedimientos de enseñanza-aprendizaje de habilidades comportamentales. Es decir, lo pedagógico se refiere a que son destrezas que hay que aprender (y hace falta alguien que las enseñe); y lo psicológico se refiere a que lo que hay que enseñar-aprender son destrezas para aplicar en la vida cotidiana (conducta). Como tales tratamientos consisten en procesos de enseñanza, los pueden aplicar los profesionales de la educación conocedores (en este caso con la orientación  del  psicopedagogos o especialista en dificultad de aprendizaje), u  otros profesionales debidamente entrenados o supervisados por alguno de los anteriores, en el ambiente escolar.

Para lograr una mejora de los problemas de conducta ocasionados por el TDAH (se engloban aspectos tales como: desobediencia, incumplimiento de normas en casa o en el aula, agresiones verbales, gestuales o físicas a iguales, mayores o menores, falta de hábitos de aseo, de alimentación, etc.) se recomiendan  las denominadas Técnicas de Modificación de Conducta, que se han empleado desde hace más de treinta años, con estos niños y adolescentes, con mayor o menor éxito para conseguir los objetivos planteados. Comparadas con cualesquiera otras técnicas de control del comportamiento, la Modificación de Conducta es sin ninguna duda la mejor opción; sin embargo, su empleo por profesionales con poca experiencia suele provocar grandes fracasos y, lo que es peor, sensibiliza al niño o adolescente contra ella, haciendo mucho más difícil su empleo al siguiente profesional que intenta usarlas.

Con frecuencia, los padres, cuando un profesional les sugiere el empleo de un Sistema de recompensas y castigos, normalmente bajo la forma de un Acuerdo de Cambio de Conducta, suelen indicar que eso ya lo han intentado, pero sin éxito. La realidad es que padres y maestros, llevados de su mejor voluntad, pero desconocedores de la técnica, suelen emplear mal los denominados premios y castigos, de forma que, en ocasiones, tales premios no constituyen una recompensa y los supuestos castigos, tampoco lo son, a pesar del desagrado que ocasionan al niño o adolescente.

Un Acuerdo de Cambio de Conducta bien diseñado y bien llevado a la práctica reduce las conductas inadecuadas y consigue la aparición de las conductas adecuadas en un plazo máximo de cuatro a seis semanas.

No pretender cambiar las conductas no deseadas todas al mismo tiempo. Lo más indicado es escoge una o dos conductas que sean las que más distorsionen en el aula. Si queremos cambiarlas todas al mismo tiempo, lo más probable es que fracasemos. Los premios y/o recompensas deben aplicarse de forma inmediata a lo que deseamos reforzar. Esto da buen especialmente con niños pequeños. Es importante que el niño pueda asociar el premio a la conducta que deseamos. Los refuerzos deben ser posibles, fáciles y disponibles de inmediato. Preferiblemente utilice premios en lugar de castigos. El niño debe sentir el colegio como algo estimulante en donde se le aprecia, se le quiere y se le enseña. Trate de evitar aquellas situaciones que el niño con TDA no puede controlar. No le deje mucho tiempo inactivo, que entre el último al comedor, evite situaciones en donde tenga que esperar ya que en situaciones de inactividad se dedicará a incordiar a los compañeros. Haga lo posible por no prestar atención a las conductas no deseadas y aplicar refuerzo a las que considere apropiada.
Tenga en cuenta que el niño con TDAH presenta una discapacidad. El TDAH es un trastorno de causa orgánica que da lugar a comportamientos que el niño no puede controla. Si se porta mal se debe, normalmente, a su impulsividad. No crea que lo hace de mala fe. Busque asesoría y apóyese en las recomendaciones.

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