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7 dic. 2011

El mal del preescolar:¿Por qué mi hijo muerde a otros niños?

¡Este es el primer año que Danielito va al preescolar!, su madre emocionada le compra zapatos nuevos, la típica franela amarilla y su monito azul, para que comience por todo lo alto la etapa de Educación Inicial. Danielito ha pasado toda su vida (tan solo dos añitos) bajo el cuidado y protección de sus padres y abuelitos, por lo que para él, ir a la escuela la primera semana es emocionante. No tarda más de un mes, cuando de la escuela citan a su mamá para referirle que Danielito necesita una “evaluación por un especialista” porque muerde a varios compañeritos, sea niño o niña, durante la semana. La docente perpleja, logra sugerir que el niño muerde porque “en casa le enseñan a morder”, o “que aprendió este habito por ver a otros morderse y así el niño aprendió a repetir tal conducta”. La madre afligida replica que en casa no hay más niños pequeños y que el único contacto con otros niños es en el aula escolar; en casa ¿Por qué habría de morderse entre otros? “Danielito no creció entre lobos”, para imitar tal conducta. En fin, la escuela en modo de ultimátum quiere que cesen el azote de Danielito y su dolorosa mordida.

Morder es una conducta que algunos niños en edades comprendidas de 1 a 3 años presentan. Existen diferentes razones de por qué lo hacen, pero en cualquier caso es necesario enseñarles desde el primer momento las consecuencias que acarrea el morder. Los bebés emplean su boca para explorar, aprender y también para relacionarse. Es una de las partes de su cuerpo que se encuentran más desarrollada. En ocasiones con la dentición necesitan calmar sus encías con lo cual muchas veces muerden porque carecen de autodominio y actúan impulsivamente. En el caso de niños de 1 a 3 años las razones son diferentes. A esta edad comienzan a socializar, a relacionarse con sus contemporáneos, pero aún no poseen un lenguaje ni tienen las habilidades suficientes para comunicarse. Morder es una manera de conseguir un juguete o llamar la atención. También lo hacen cuando están nerviosos o se sienten frustrados ante situaciones nuevas, como la llegada de un hermanito, o el ingreso al jardín de infancia.

La literatura sugiere que la fase de morder puede ser una del desarrollo normal para bebés y niños de hasta tres años de edad, sin casi ninguna importancia duradera en el desarrollo. Una vez que cumple un niño los 3 años, sin embargo, el morder podría indicar otros problemas de comportamiento, especialmente si son frecuentes los incidentes. Ya que la mayoría de incidentes de morder se debe a la etapa del desarrollo del niño, los especialistas recalcan que el morder no es motivo de echarle la culpa al niño, a los padres o a los maestros (Greenman y Stonehouse, 1994).

Oesterreich (1995) y otros teóricos creen que, como en el caso de los bebés, el morder en los niños entre los 12 y los 36 meses de edad representa una forma de comunicación (por ej., para comunicar la frustración mientras aprenden habilidades sociales, lingüísticas y de autodominio). Los psicólogos infantiles han señalado que los niños de hasta tres años de edad quizás muerden también, cuando experimentan un evento que les causa estrés, una falta de rutina que les agita particularmente, o interacción inadecuada con adultos (maestros o cuidadores), los niños de esta edad tal vez son más propensos a morder si hace más de 5 minutos que no interactúan con adultos de forma divertida. Otros niños tal vez muerden como estrategia de auto-defensa, o tal vez simplemente imitan a otros niños que muerden dentro del ambiente escolar, por lo que se espera que Danielito no sea el único en su salón que se destaque en “las mordidas”.

No obstante, el que un niño muerde frecuentemente después de cumplir los 3 años podría indicar otros problemas de comportamiento, ya que para esa edad muchos niños tienen las habilidades de comunicación necesarias para expresar sus necesidades sin morder. Kranowitz (1992) especula que el morder también puede ser ocasionado por una disfunción de integración sensorial en una cantidad menor de niños pequeños. Por ello se sugiere realizar un examen del desarrollo para niños de edad preescolar, que será útil para identificar a los niños con disfunción táctil. (Estos niños pueden responder negativamente a sensaciones de toque, poniéndose ansiosos, hostiles o agresivos. Pueden responder de manera exagerada o insuficiente al toque, o reaccionar negativamente cuando otros están cerca. Los toques ligeros desde atrás les podrían ser particularmente agitantes, resultando, en algunas situaciones, en que muerden.)

¿Pero qué podemos hacer con Danielito?. Lo primero que hay que hacer es observar cuando y porque está conducta aparece. Cuando un niño muerde siempre debemos transmitirle que la agresión no es aceptada. Debemos intervenir con rapidez, pero con calma y mostrarle nuestra desaprobación. Hay que explicarle que “no se puede hacer daño” mirándole a los ojos. Si el niño está jugando debe separarse de la actividad (dos minutos son suficientes), si quiere continuar jugando con los demás tendrá que parar de morder. También es aconsejable que tenga una conducta reparadora: ayudarle a curar al amigo, darle un beso, pedirle disculpas…

Prohibir una conducta no significa que el pequeño entienda cual es la conducta acertada. A los niños hay que servirles ejemplos a seguir; por ejemplo mostrarles nuevas formas de relación, utilizar el lenguaje, esperar turnos, pedir prestado, acariciar a sus amigos… Cuando el niño exhiba conductas positivas (pedir permiso para coger el juguete de otro niño, por ejemplo) debemos elogiarle, valorarles cuando estén jugando de manera “pacífica” con otros pequeños. Nunca debemos responder con la misma acción: morder a un niño que muerde es un gran error. Cuando son muy pequeños no pueden relacionar el dolor que sienten con el que causan cuando muerden a los demás. No utilices la violencia ni la humillación para erradicar el comportamiento. Dialoga, háblale con firmeza y coherencia manteniendo siempre la calidad del vínculo afectivo.

Así que la próxima vez que se quejen de la mordida de un chico, recuerden las razones por la que lo hacen y mejoren las dinámicas del aula para evitar tales comportamientos, ten presente que esto no es culpa de mamá y que la escuela esta para educar, ¡este momento es una gran oportunidad!.

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