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Edades de 8 a 16 años

11 jul. 2011

¿Cuál es el mejor método para disciplinar a los hijos?

La familia, sobre todo los padres son los encargados de aportar a los hijos los valores, creencias y actitudes para la vida. Cada familia tiene su “código interno” desarrollado de lo que considera importante y valioso, y lo que no. Los hijos crecen bombardeados de “te portaste mal” o “te portas muy bien”, de acuerdo a si cumplen o no con las expectativas de los mayores. Una “receta” para disciplinar a los hijos, debería tomar en consideración esos valores familiares que como padres deseamos trasmitir a nuestros hijos, para que se logre la buena conducta.

La experiencia me ha demostrado que muchos hijos (sean niños o adolescentes) tienen muy poco claro lo que es el “portarse bien”, razón por lo cual traducen un regaño o un castigo como una agresión a su persona, trayendo como resultado que la conducta se repita en presencia o no de sus padres. Para que tu objetivo como padre al disciplinar tenga el efecto que deseas, primero debes transmitirles a todos tus hijos “lo que se espera de cada uno de ellos”, “cuáles son las normas de la familia”, “debes definir qué es lo aceptado y lo no aceptado” y “que consecuencia recibirán el no cumplirlas”.

Toda casa que desee el orden, debe tener una constitución familiar, que cada miembro de la familia conozca y respete y donde contemple los métodos de disciplina que se usaran cuando no se cumplan las normas. El momento ideal de redactarla y ponerla a la vista de todos es cuando se tienen hijos muy pequeñitos, de forma tal que la propuesta sea conocida desde la más tierna infancia , para que al llegar a la adolescencia, tal sistema este internalizado de forma automática.

“Portarse bien o mal”, no debe estar sujeto al estado de ánimo que el padre tenga en el momento, pues , si por ejemplo tienes como regla que después de las seis todos los hijos deben estar en casa para la cena, y un día por estar de buen ánimo , permitiste que el chico se quedara en la calle hasta las nueve de la noche , y no aplicaste el correctivo, y otro día expulsaste el insulto más humillante y destructivo para con él porqué estabas de mal humor, dejaras claro que con tu incongruencia solo lograras que tu hijo te pierda el respeto y vuelva a cometer las mismas acciones. ¡Estés feliz, triste, enojado, o relajado! debes hacer cumplir las normas en tu casa, la consistencia en los mensajes que envías a tu hijo, y la constancia son las únicas formar de moldear una conducta.

Las normas deben estar ajustadas a la edad y las circunstancias de tu hijo, pues “creer que un niño de dos años que quiere caminar por toda la casa y no desea permanecer sentado por más de una hora” es un mal comportamiento, es una exigencia que esta por encima de sus posibilidades y tu estarás cometiendo un error. A esa edad los lapsos de atención y concentración son más cortos, que para un niño de más edad, por lo que disciplinar a este bebe por esa conducta que está ajustada a su edad, sería un verdadero maltrato. Lo mismo ocurre con los padres que pretenden atribuir responsabilidades de cuidar hermanitos bebes o asumir oficios de cocina y limpieza de la casa a sus hijos de 8,9 o 10 años durante un día, cuando a esa edad los niños no están preparados para hacerlo. Para eso están los adultos.

Nunca debe utilizarse como castigo las palizas, los golpes, los mordiscos, los insultos y las amenazas contra la vida de los hijos, pues esto solo deteriora la autoestima, puede causarle daños tanto físicos como emocionales, y no tienen un valor educativo, ¡además que está prohibido por las leyes tanto nacionales como internacionales!

A toda persona hay que darle tiempo para aprender una nueva conducta, por lo que si esperas que tu hijo mejore, debes darle tiempo, y muchas veces repetir, repetir y repetir, que es la máxima de la educación. Tus acciones deben ser ajustadas a las normas que promueves en tu hogar, recuerda que tu modelo enseña más que cualquier discurso que apliques a tus hijos.

No esperes que aparezcan las conductas que no te agradan para enseñar las normas de la casa, recuerda que en la prevención esta la sabiduría, el conocimiento previo de las normas facilita la aplicación de los correctivos, y evita la sensación de agresión que sienten algunos hijos cuando se les castiga sin aclarar el motivo del por qué. ¡Te toca educar con amor!, esa es tu misión de padre/madre, y para enseñar se requiere que tú seas un buen modelo de conducta, que seas concordante entre lo que exiges y lo que das, acuérdate ajustar las normas a la edad y personalidad de cada uno de tus hijos y comprométete a descartar los maltratos físicos y emocionales, por opciones que transmitan mensajes positivos de acuerdo a tu proyecto personal de padre con cada uno de tus hijos. Si vez que hay situaciones que se escapan de tus manos, una ayuda profesional siempre es necesaria, un padre sabio no espera que “el agua le llegue al cuello”, para pedir consejo.

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