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22 abr. 2011

¡No quiero ir al colegio! ¡Ya no soporto que se burlen de mí! ¿Cómo intervenir ante un “Bullying” o Acoso Escolar?...por Lcda Luisa Carrasquel.

¡Ese liceo es como andar en un campo de batalla!, ¡no puedo ser diferente porque me cae todo el mundo! ¡A mí me lo hacen y yo lo aguanto, que puedo hacer! No es una novedad, la violencia cada día se apodera de nuestros espacios escolares. Muchas veces hay que traducir la apatía a los estudios o la negatividad para levantarse a ir al colegio, en el idioma del acoso escolar.

El acoso escolar (también conocido por su término inglés como bullying) es cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado. El tipo de violencia dominante es el emocional, y se da mayoritariamente en el aula y patio de los centros escolares. Lo vivimos en los colegios, cuando se levanta chismes sobre el estudiante o su familia, cuando se amenaza al chico con golpes e insultos a solas o frente a el grupo de estudiantes en los baños o a la salida, por mensajes de texto al celular con mensajes agresivos o obscenos, advertencias al correo electrónico de un compañero , se toman o envían fotos o mensajes de algún integrante (con el fin de burlarse por ser gordo o flaco) ,llega hasta el Facebook, Twiter , impresionan los mas aplicados construyendo foros o páginas web, cuya única finalidad es destruir la imagen y el autoestima del escolar.

Los jóvenes que realizan 'bullying' a sus compañeros suelen tender a abusar de la fuerza, y falta de empatía, se identifican con el modelo social basado en el dominio y la sumisión y buscan el protagonismo humillando e imponiendo su autoridad a otros niños. El objetivo de la práctica del acoso escolar es intimidar, reducir, someter, amedrentar y consumir, emocional e intelectualmente, a la víctima, con vistas a obtener algún resultado favorable para quienes acosan o satisfacer una necesidad imperiosa de dominar y destruir a los demás. Casi siempre tiene el rostro de un niño o adolescente solo, resentido con la vida que lo usa para drenar su frustración.

Los que reciben este tipo de abuso, lamentablemente, las personalidades más tímidas o con menor apoyo parental son susceptibles de caer en un círculo vicioso en el que no se sienten aceptados por su entorno social. Al sentirse inseguros e inferiores, se convierten en un blanco fácil para los “acosadores”, que pueden hacerles sentir aún peor en un proceso que puede prolongarse durante meses e incluso años, teniendo consecuencias nefastas para su autoestima

Un hogar donde se carece de afecto y de modelos positivos, donde la comunicación no existe o solo se emplea para insultar o agredir a los hijos, fomenta este tipo de conductas acosadoras entre los estudiantes, un padre (o madre) agresivo, grosero y dominante modela inconscientemente a estos chicos, quienes aprenden que la única forma de relacionarse es a través de la imposición sobre el más débil o todo lo contrario, propicia los sentimientos de desvalorización en el adolescente, que lo lleva a aceptar este tipo de maltrato, considerándolo como valido y merecido.

La familia del niño que acosa a sus compañeros debe recibir atención especializada, orientado a propiciar relaciones armoniosas, comunicación, tolerancia y el respeto hacia otros. Debe evitarse esconder o sobreproteger a los hijos que actúan de ese modo, pues a larga solo estamos propiciando conductas delictivas que atraerán sufrimiento.

La familia de los niños que reciben el acoso debe brindarle apoyo emocional, fomentando siempre la autoestima y la valoración personal en el chico. Al conocer que nuestros hijos están recibiendo este tipo de agresiones en el ambiente escolar, es una responsabilidad ponerse en contacto con los directivos del plantel y exigir que se solucione el problema, también está bien enfatizar que el niño tiene toda la potestad para denunciar ante el Consejo de Protección del Niño Niña y Adolecente al grupo de compañeros que ejercen tal situación para que se tomen las medidas pertinentes. Se debe tener presente que el acosador también es un menor , y por lo tanto debe recibir la atención en función de orientar de forma más asertiva su conducta, por lo que evite enfrentarse a él, insultarlo o amenazarlo. ¡La violencia genera más violencia!

En los ambiente escolares hay que continuar insistiendo en la formación de valores y modelos de conducta positiva, las sanciones deben ser tomadas con la finalidad de resarcir el daño ocasionado, y que genere un impacto entre todos los involucrados para prevenir que estas conductas se sigan perpetuando invictas.

Las instituciones educativas no pueden hacer caso omiso ante las denuncias, el no propiciar acciones en aras de la protección de estos estudiantes, favorece el aumento de los casos, no olvidemos que el resentimiento y la frustración en un adolescente puede llevarle a la larga arremeter de forma insospechada en contra de los permitidores de tal violencia (recordemos los casos de estudiantes que dispararon a estudiantes y profesores en dos institutos norteamericanos durante el año 2007 ), por lo que debe ser intensa las actividades orientadas a la concientización sobre los valores tanto para los padres de los mismos , como para los estudiantes. El trabajo es arduo pero los cambios son posibles. ¡Fomentemos en nuestros espacios escolares el buen trato!!!

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