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22 abr. 2011

¿Cómo corregir las conductas problemáticas en el Preescolar? ... por Lcda Luisa Carrasquel.

Hoy en día, la labor del docente dentro de los espacios escolares devenga atención, creatividad y estabilidad emocional para lograr la armonía. La cantidad de estudiantes, la diversidad de principios, valores y creencias de sus familias, la deficiente interpretación de las normas de convivencias y leyes que respaldan a los niños y adolescentes aunado los modelos sociales presentes en la televisión y otros medios de comunicación, son variables que debemos tomar en consideración a la hora de encontrar cuales son las soluciones a los problemas de conductas que pueden presentarse.

La edad de ingreso de los niños al sistema de Educación Inicial es menor a la de años pasados, y la exigente rutina de los padres de este siglo, quienes por necesidad ven las escuelas como “la niñera del momento”, quien le ayuda a mantener de cierta forma ocupados a los niños mientras están en el trabajo, es una realidad que muchas veces trabaja en nuestra contra. El tiempo que los padres emplean en dedicar a sus hijos la oportunidad de expresarse, de conocer los principios de convivencia y de valores, de “entender la visión del mundo” es suplantado por otros intereses, dejando a la “gran carga personal de docente” la labor de educar para la vida.

Si bien la Ley Orgánica de Educación (2009) contempla en el Artículo 17, Capitulo II que son… “las familias quienes tiene el deber, el derecho y la responsabilidad en la orientación y formación en principios, valores, creencias, actitudes y hábitos en los niños”… y nosotros solo somos “corresponsables” con esa familia, debidos a la realidad terminamos por asumir el rol de orientador, no solo del niño sino también el de los padres.

El primer paso que debemos hacer al asumir un grupo escolar, es conocer la historia particular de cada niño, identificar cuáles son sus intereses, sus gustos y sus necesidades (¡gracias a que tenemos diez meses al año para lograr ese tipo de información¡). Tenemos que ubicar si la raíz de ese problema en la conducta tiene un origen biológico, ambiental o comportamental , para el logro de la selección de la técnica más adecuada de corrección (pues debe tenerse presente que no se abordara de la misma forma un niño que tenga un carácter fuerte y le guste llamar la atención, a la de un estudiante con TDAH o autismo por ejemplo). Si nota que ese estudiante presenta características que resaltan a la esperada, en lugar de convertirnos en “jueces del comportamiento infantil”, debemos solicitar la intervención del especialista para que nos oriente. Desde el aula podemos hacer mucho por ellos.

Enfocándonos en el niño cuyas causas del problema de conducta es de origen ambiental o comportamental (ej. de estos son los niños que provienen de entornos marginales pueden haber observado y aprendido modelos de interacción con los otros basados en la amenaza, la ley del más fuerte o en valores que se apartan de las normas sociales básicas o los niños que han sufrido importantes carencias afectivas), hay un compendio de técnicas de modificación de conductas, derivados de los estudios del conductismo (Watson, Pavlov y Skinner) que podemos aplicar.

Una de ellas es el Refuerzo Positivo, que surte efecto para las conductas de obedecer a maestro, hacer la tarea, mantenerse en su asiento, y no interrumpir la clase hablando. La misma consiste en aplicar un estimulo inmediatamente ocurra la conducta positiva, este puede ser físico (como un caramelo, un juguete, un beneficio extra) o social (un halago, una nota positiva en el cuaderno, o las famosas caritas positivas). Hay que aplicarlo de forma tal que dicho estimulo corresponda a las preferencias de nuestro estudiante, por ello es importante conocerlo muy bien primero para saber “cuál es su caramelo favorito, o halago”. Otro que podemos utilizar es el Refuerzo Negativo, que consiste en retirar el beneficio obtenido por una conducta negativa, por ejemplo si un niño ha provocado una pelea puede escapar de un castigo más severo si muestra arrepentimiento y pide perdón. Podemos también pedir a un niño que ha insultado en clase a su maestro que le pida perdón delante de todos para evitar un expediente sancionador. En general, siempre es más aconsejable la utilización del reforzador positivo que el negativo ya que este último implica la inclusión de elementos aversivos, sin embargo, muchas veces es necesaria su utilización para el control de conductas disruptivas en el aula. Para el caso de ciertos niños que con sus conductas logran ser el centro de atención de los demás. El sentirse protagonista, aunque sea de forma no adecuada, puede tener cierta capacidad de reforzamiento para ese niño que no puede lograrlo por otros medios. Una forma de actuar en estos casos es mediante la técnica de la Retirada de Atención, esta técnica supone una aplicación del principio de extinción, en especial para aquellas conductas que se manifiestan con desobediencia, desafío o también (en niños más pequeños) con rabietas, pataletas, lloros, etc. pero sin llegar a ser manifestaciones excesivamente agresivas. Por ejemplo, un niño pequeño que está acostumbrado a ser el protagonista (todos los adultos le prestan atención) cuando efectúa una rabieta, es muy probable que si se le deja de prestar atención (salvo caso de fuerza mayor) y su escenificación pasa por no tener espectadores, dicha conducta tienda a reducirse o a desaparecer.

Hay situaciones en las que la retirada de atención, tal como se ha planteado, no puede ser aplicable dado que van acompañadas de conductas más subidas de tono como lanzamientos de objetos o deambulación por el aula. En ese caso deberán complementarse con otras medidas como el Tiempo Fuera que consiste en colocar al niño en un espacio fuera del alcance de la atención, y donde se sienta supremamente aburrido 1 minuto por cada año de vida. Lo esencial es el mantener la compostura durante un incidente, sin prestar atención a las conductas disruptivas (salvo necesidad de contención o riesgo para terceros), emplear un tono de voz calmado pero firme, sin estridencias, es una buen método para ayudar a su extinción ya que el niño no encuentra respuesta emocional en el adulto en base a su conducta.

Educar es una tarea que desafía nuestra paciencia, considero que quienes asumimos el reto de hacerlo durante este siglo debemos cada día estar a la altura de las circunstancias y no perder el norte de nuestra profesión, cada niño es un proyecto personal para el docente, por ello vale la pena enfocar toda nuestra habilidad para ayudarlo a iniciar su etapa escolar de la forma más positiva, y contribuir a desarrollar esa personalidad asertiva desde los espacios escolares, incluyendo siempre a la familia.

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