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6/3/2010

Baja Autoestima y Desmotivación escolar.¿Porque mi hijo no rinde? por. esp. Luisa Anabel Carrasquel

Bajo Rendimiento Escolar. ¿Por qué surge?

Hay que confesarlo: madres y padres esperamos que nuestros hijos aprendan sin grandes dificultades, que sus resultados sean acordes a sus esfuerzos mayores aún y que paulatinamente vayan adquiriendo responsabilidades entorno a sus tareas escolares. Y esperamos, además, que éste sea un proceso natural y exitoso. Pero esto no siempre es así. Analiza en este artículo el por qué, a veces, nuestros hijos presentan bajo rendimiento escolar y cómo debemos actuar en esos casos.

Existen distintos tipos de razones que pueden interferir significativamente con el aprendizaje de nuestros hijos: Problemas propios de cada niño, situaciones del entorno familiar o particularidades del ámbito escolar son algunos. Diferenciar estos factores no es fácil. Requiere una aguda observación de parte de los padres y profesores y, algunas veces, es necesario además, la intervención de especialistas.

Existen múltiples problemas que pueden determinar el bajo rendimiento de los niños. Las más frecuentes son:

1. problemas emocionales

2. problemas sensoriales

3. problemas específicos de aprendizaje

Ahora bien, cualquiera sea la causa, el niño necesitará apoyo psicopedagógico para superar las dificultades. Solicita ayuda si ubicas a tu hijo dentro de los tres problemas que se enumeran.

Importancia de la autoestima en el éxito estudiantil.

La autoestima es el sentimiento valorativo de nuestro ser, de nuestra manera de ser, de quienes somos nosotros, del conjunto de rasgos corporales, mentales y espirituales que configuran nuestra personalidad. Esta se aprende, cambia y la podemos mejorar. Es a partir de los 5-6 años cuando empezamos a formarnos un concepto de cómo nos ven nuestros mayores (padres, maestros), compañeros, amigos, etcétera y las experiencias que vamos adquiriendo. Según como se encuentre nuestra autoestima, ésta es responsable de muchos fracasos y éxitos, ya que una autoestima adecuada, vinculada a un concepto positivo de mí mismo, potenciara la capacidad de las personas para desarrollar sus habilidades y aumentará el nivel de seguridad personal, mientras que una autoestima baja enfocará a la persona hacia la derrota y el fracaso.

Sobre la baja autoestima; Quizá conozcas a niños con baja autoestima que no tienen muy buena opinión sobre sí mismos o que parecen criticarse demasiado. O quizá tú tienes una baja autoestima y casi nunca te sientes bien contigo mismo o crees que no eres importante. A veces, un niño tendrá baja autoestima si sus padres no le animan lo suficiente o si se grita mucho en casa. Otras veces, la autoestima de un niño puede resentirse en el salón de clase. Un maestro puede hacer que un niño sienta que es tonto o quizás le acose algún compañero. Para algunos niños, es posible que las clases les resulten tan difíciles que no puedan mantener el nivel exigido o sacar las notas que esperaban. Eso puede hacer que se sientan mal consigo mismos y dañar su autoestima. Su autoestima mejorará cuando un maestro, tutor u orientador les anime, tenga paciencia con ellos y les ayude a ponerse al día. Cuando empiecen a mejorar, ¡su autoestima se disparará!

Hay niños que tienen una alta autoestima pero, de repente, ocurre algo que lo cambia todo. Por ejemplo: Si un niño se muda de casa y no hace amigos inmediatamente en la nueva escuela, podría empezar a sentirse mal. Un niño también puede ver su autoestima afectada tras el divorcio de sus padres. Puede sentirse poco querido(a) o culpable del divorcio. Un niño que piensa que está demasiado gordo o delgado puede empezar a creer que eso significa que no es lo suficientemente bueno. Los cambios corporales de la pubertad ―algo por lo que todo el mundo pasa― puede afectar a la autoestima de un niño.

Elevando tu autoestima: Claro que es normal tener altibajos emocionales, pero no es bueno tener baja autoestima. Sentir que no eres importante puede entristecerte e impedir que pruebes cosas nuevas. Puede impedir que hagas amigos o perjudicar a tu rendimiento escolar. Tener una sólida autoestima también es una parte importante del crecimiento. Cuando creces y tienes que tomar decisiones difíciles ―especialmente por presión social― cuanta más autoestima tengas, mejor. Es importante que sepas lo que vales. Sí crees que tienes baja autoestima, intenta hablar de ello con un adulto en quien confíes. Quizás pueda ayudarte a buscar formas de elevar tu autoestima. Mientras tanto, aquí te damos algunos consejos para elevar tu autoestima:

Haz una lista de las cosas que se te dan bien. Puede ser dibujar o cantar, practicar un deporte o contar chistes. Si no sabes qué poner en la lista, pide a tus padres que te ayuden. Luego, añade algunas cosas que te gustaría hacer bien. Tu mamá o papá pueden ayudarte a buscar una forma de desarrollar estas habilidades o talentos.

Elógiate tres veces al día. No digas sólo: “Soy genial.” Sé específico, como: “Hoy fui muy buena amiga con Jill” o “El examen me salió mejor de lo que pensaba.” Cuando estés haciendo esto, todas las noches antes de ir a dormir, enumera tres cosas que te hayan hecho realmente feliz ese día.

Recuerda que tu cuerpo es tuyo, sin importar qué forma, tamaño o color tenga. Si te preocupa tu peso o talla, puedes ir al médico para asegurarte de que todo está bien. Recuérdate a ti mismo qué partes de tu cuerpo son buenas, como: “Tengo unas piernas fuertes y sé patinar muy bien.”

Recuerda que hay cosas de ti mismo que no puedes cambiar. Debes aceptarlas y amarlas (como el color de tu piel y el número de calzado) porque son parte de ti.

Cuando escuches comentarios negativos en tu mente, dite: “Deja de hacerlo”. Así le quitarás poder a la voz interior que te desanima.

Si te centras en las cosas buenas que haces y en tus grandes cualidades, aprenderás a amarte y a aceptarte a ti mismo… ¡ingredientes principales para una sólida autoestima! Incluso si aún puedes mejorar (y ¿quién no?), tu autoestima brillará cuando te des cuenta de que eres una persona valiosa e importante.

Sugerencias ante una Desmotivación Escolar.

En primerísimo lugar, debemos observar. Así podremos detectar rápidamente si nuestro hijo tiene algún tipo de problema que afecta su rendimiento escolar. Para hacer más fácil la práctica, presentamos un punteo de los síntomas generales. En los casos de bajo rendimiento escolar sucede que el niño:

# Se esfuerza y no obtiene una mejoría,

# presenta angustia o rechazo hacia la tarea escolar,

# está perdido, en las clases,

# tiene "cuadernos en blanco", no tiene su material,

# No logra mantener la información relativamente ordenada,

# muestra sentimientos de incapacidad frente a las obligaciones.

Una vez que observamos que nuestro hijo presenta problemas de aprendizaje, debemos

Intervenir. Algunas acciones que podemos emprender:

# definir el problema. (si son de tipo: sensorial, emocional, o más específicos de aprendizaje);

# acompañar al niño en su estudio, observar cómo resuelve las dificultades y cuánto está atendiendo;

# conversar con profesores y pedirles información;

# No enjuiciar; el rendimiento escolar es sobrevalorado en nuestra cultura, el bajo rendimiento en un niño pequeño no determina su futuro;

# buscar ayuda psicológica y psicopedagógica para apoyar al niño en el desarrollo de sus destrezas;

# reconocer las áreas en las que es competente y alentarlo, estimularlo: es importante renovar la autoestima del pequeño;

# adecuar las expectativas a la realidad del niño sin dejar de estimular y sin presionar exageradamente;

# buscar un establecimiento apropiado para sus necesidades; y siempre que tengamos dudas consultar a especialistas.

Algunas sugerencias para enriquecer la autoestima:

*Ser buenos modelos, con buena autoestima, alegres y entusiastas.

*Valorar los aspectos positivos, decir lo bueno y obvio, no siempre reprender.

*Recordar que cada cual es único, y así descubrir y hacer saber qué le agrada de él.

*Favorecer la autoconfianza, que haga lo que es capaz de hacer, con experiencias exitosas. No hacer por él ni sobreprotegerlo; dejarlo elegir.

*Poner metas acordes a sus posibilidades, sin exigir más de lo que se puede.

* Escuchar y aceptar los sentimientos, aun los negativos, las limitaciones, no así las acciones derivadas de esos sentimientos. Para que algo cambie, amar su aspecto menos amado por él.